martes, 14 de febrero de 2012
Limándola
Tiene playa, tiene vida nocturna, tiene buena vibra. Lima la rompe! Es una ciudad que me encanta y a la cual volveré varias veces más porque la disfruto un montón. A todo eso hay que sumarle que encontré un hostel ideal para disfrutar de todo esto, lo que convierte todo en una experiencia mucho más placentera. Estoy convencido que si uno va a un buen hostel se termina llevando una impresión buena aún de la ciudad más gris. No hay mucho para contar realmente porque todo lo que visité ya lo había recorrido el año anterior. Miraflores, Barranco, La Victoria. El detalle gracioso fué que cuando visitamos el centro histórico cruzamos el Rimac y empezamos a caminar por una bonita peatonal, coronada un par de cuadras después con una iglesia, pero siempre a sabiendas de que se trata de una zona peligrosa. A las dos cuadras nos paran dos policías para advertirnos sobre las cámaras y para preguntarnos si ibamos muy lejos. Al responderles el destino en seguida se ofrecieron a acompañarnos de cerca para que no nos pase nada! Viendo la situación decidimos pegar la vuelta, no valía la pena exponernos a nosotros y a los demás a cualquier cosa por una iglesia pedorra. Fueron un par de días muy buenos, aunque lluviosos, y la próxima parada es la que más me entusiasma: Iquitos y el Amazonas.
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