domingo, 29 de enero de 2012

Y un dia vimos el sol!

La isla en medio del Titicaca lleva el nombre del sol, pero hasta ahora era justamente ese detalle el que no había podido ver en mi estancia. Sin embargo un día salió el sol y podríamos afirmar que el nombre cobró un poco mas de sentido. No soy un gran fanático de los pequeños pueblos, el ideal hippie se escapa bastante del mío. Soy un bicho de ciudad. Disfruto vivir en una y en general cuando viajo a ciudades es cuando mejor la paso. La isla no es la excepción, será muy tranquila, muy calma, con paisajes encantadores e imponentes, sin embargo no logro encontrarme en ése ámbito. O sea, es muy lindo, relajante, todo lo que quieran, pero a mi dame quilombo. La calma y el despojo de todo estilo de vida citadino estan muy bien para un fin de semana o un par de días, pero desarrollé una personalidad que requiere de agua caliente para bañarse, luz eléctrica para leer, y ruido para sentir que no estoy perdiendo el tiempo. Debo reconocer, entonces, que la idea de volver a la isla del sol no me entusiasmó demasiado (aunque un poquito me emocionó la idea de volver a degustar la trucha frita, deliciosa!!!!!!!!!). Fue mas que nada pasar, dar una vuelta, recorrer y al otro día volver a Copacabana para ya sí adentrarnos en el Perú, un país que me maravilló en mi anterior visita. Con Cuzco en la frente partimos rumbo a la capital del imperio incaico.

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