jueves, 19 de enero de 2012

Primeras impresiones de Bolivia

Pasó Tupiza, estoy cerrando la estancia en Potosí, así que puedo dar unas primeras impresiones sobre la República Plurinacional de Bolivia. En primer lugar, estamos hablando de un paíus muchísimo más grande de lo que parece. Al ver un mapa de Sudamérica Bolivia parece quedar relegado, sin embargo es un territorio vasto, lleno de riquezas y de lugares fantásticos para conocer. Ese es el punto a favor. En contra le juega el altísimo grado de improvisación que parecen manejar constantemente. Da la impresión que el turismo se les cayó encima de la nada y no es un resultado de los maravillosos destinos que tiene y de un plan por fomentar el turismo. A que voy con esto, los lugares podrán ser increibles, pero ante cada compra que querés hacer sentís que te están cagando. Lo he vivido personalmente, que te den un precio, pegar media vuelta e irte, volver al rato y que te pidan casi la mitad. Comprendo que es un pais pobre y que hay que rebuscarsela, pero el sentimiento de sentirte cagado no es algo que se vaya. Más allá de esto, paso a contar un poco como se desarrollaron los días en la tierra de Evo Morales. Después de esperar 4 horas en la frontera La Quiaca-Villazón, fuimos directo a Tupiza, un pueblo que tal vez no diga mucho, pero que está rodeado por unos lugares increibles. Visitamos el Cañon del Inca, La puerta del diablo y el valle de los machos, con todas formaciones rocosas que tienen forma fálica. Parecen pijas, bah!!!!! Tras dos noches, salimos a Potosí, y debo decir que me sorprendió gratamente. Me encontré con una ciudad con un aire muy triste, pero de una arquitectura espectacular, muy española, todo vigilado de cerca por el Cerro Rico. La visita a la mina es una obligación (siempre que se pueda sortear la cuestión ética de ir a meterse al lugar de trabajo de otro) . Resultó ser una experiencia increible, que incluyó un simulacro de detonación de dinamita y todo. Antonio, un ex minero, fue el guia ideal para la travesía (realmente agotadora, por cierto, tanto en lo físico como en lo emocional). Ver las condiciones en las que trabaja la gente fue muy movilizante, es difícil no sensibilizarse entrando a un lugar con tanta carga histórica para los latinoamericanos. A fin de cuentas, las minas de Potosí fueron el motor económico de los virreinatos en América Latina. En resúmen, Potosí resultó ser un destino encantador, más allá de los contratiempos y la emotividad que parece rodear todo lo que sucede ahí. Próximo destino: Uyuni.

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